Confidencias... ¿Ciertas O ficticias?
Querido hermano...
Al estar frente al ordenador he titubeado un momento, y sabes por qué?
Porque conozco muy bien tu forma de ser. Eres el típico macho Mexicano celoso y desconfiado, en otras palabras, muy tachado a la antigua. Y realmente no sé, si sabrás comprender lo que aquí te confesaré. Desde que te dejé mis escritos allá en México, me expuse a que de alguna manera escudriñarás mi vida, y no le temí a las consecuencias ¿Y sabes por qué? Porque los secretos pesan hermano, y llevarlos a cuestas, ¡cansan en demasía!
Es por eso que hoy sabrás muchas cosas de mi vida íntima, y también sabrás las causas de algunas de mis nostalgias que más me duelen.
Lo que te dije a través de la línea telefónica es verdad, y quizás no sea tu verdad, pero es mi verdad. Una verdad a la que no le he torcido ni una sola palabra, y por testigo a esa verdad, tengo al ser divino que todo lo sabe, Dios nuestro señor.
¿Querido hermano?...Mírame directamente a los ojos y escucha mis palabras con el corazón en tus manos, tal vez así me comprendas y no me juzgues tan mal. Cada historia tiene un principio, cada vida tiene una historia, y cada ser humano tiene su verdad. Las cosas no ocurren a la ligera, todo tiene su fundamento, y mi historia tiene una base, una base muy triste, la cual ha sido la causa de casi todas mis tristezas. Evitaré los rodeos, iré al punto, a lo que por tanto tiempo he tratado de decir y aún no he dicho;
Cuando me casé con tu cuñado, todo fue alegría y felicidad, por mucho tiempo las cosas marcharon muy bien entre nosotros;
él deseaba tener hijos y me pidió quedar embarazada, así que muy pronto después de habernos casado engendramos a tu sobrina. En fin, fuimos muy felices por varios años, él era el esposo ideal, un buen padre. Y un excelente amante, de verdad, yo era muy feliz con él. Pero de pronto, las cosas cambiaron para mal...
él seguía siendo un buen esposo, y un buen padre para sus hijos, pero en la intimidad, todo cambió entre nosotros. Y cuando él dejó de buscarme como mujer, yo no entendía lo que estaba pasando, él decía amarme, siempre estaba en casa, y siempre me expresaba su amor, pero en nuestra intimidad era otro;
Él trataba de complacerme de diferentes maneras, era tierno, cariñoso, solo que no me hacía el amor, y eso, yo no me lo podía explicar. Llegué a pensar que tenía otra mujer, ¿pero cómo, y en qué momento? ...
Si él siempre estaba en casa. Incluso, hasta en los fines de semana se la pasaba también con nosotros cuando no tenía que trabajar. Realmente yo no entendía nada. Hasta llegué pensar lo peor de él, pensé que era homosexual. Yo traté de darle una explicación lógica a su comportamiento tan drástico, y tú ya sabes, a veces la imaginación nos gana y solemos imaginar lo peor de las cosas. El tiempo transcurrió y así pasaron tres años, tres años o tal vez más, de agonía, pensando que el hombre que yo amaba ya no me quería. Y lloré, lloré casi todas las noches por ese tiempo hasta que el cansancio me vencía y me quedaba dormida.
En aquel tiempo yo no trabajé, nunca trabajé cuando los niños fueron pequeños. Hace unos seis años atrás comencé a trabajar aquí en Hamilton. Así que, el calvario era más intenso, porque tenía mucho tiempo libre para pensar mis cosas personales.
¿Sabes?, su comportamiento siempre fue raro, muy raro, yo no me explicaba sus reacciones. En unos momentos era feliz, y de pronto cambiaba su estado anímico. A veces lloraba sin ninguna razón lógica para llorar, y yo no sabía el porqué de su comportamiento tan extraño, él si lo sabía, pero me lo estaba ocultando, siempre me lo ocultó. Antes de que nos conociéramos él ya sabía cuál era su calvario, pero nunca me lo dijo, siempre me lo oculto, no confió en mí,
en su esposa.
Yo me sentía rechazada como mujer, y sentí que era la culpable de que mi marido no intimidará conmigo. Lo necesitaba tanto, y él, no correspondía a mi pasión. En ese tiempo adquirimos una computadora, y yo, esporádicamente la usé. No tenía experiencia en eso de navegar por Internet, pero seguí usándola comencé a escribir mis pensamientos, sentía que al escribir mis tristezas me desahogaba, y seguí escribiendo, y de vez en cuando entraba a un chat. Sé que tú no estás familiarizado con eso del Internet y te voy a explicar que es un chat. Un chat, es una sala de charla donde a veces se encuentra buena conversación y un poco de compañía. Y un día, conversando con mis amigas en la sala de chat, conocí a un hombre, un hombre que logró captar mi atención. Todo comenzó a pausas, y poco a poco ese hombre me enamoró. En él, encontraba todo lo que yo pensaba que ya tu cuñado no sentía por mí; él se encontraba en Chile y yo en Canadá, no había peligro de serle infiel a tu cuñado, y aunque fui infiel de pensamiento, jamás le fui, ni le he sido infiel, físicamente. Continuaré explicándote el comportamiento tan raro de mi esposo, para que puedas comprender lo que he escrito anteriormente...
Por mucho tiempo, tu cuñado me ocultó que sufre depresión, pero no es solo la típica depresión que a todos nos da, de vez en cuando, él sufre depresión bipolar, es una depresión mucho más dañina que la típica depresión que a veces experimentamos todos en algún momento de nuestras vidas.
¿Te das cuenta?, me lo ocultó por varios años. Dejó que yo pensará lo peor de él, permitió que yo sufriera en silencio por varios años. Lloré por él, por mucho tiempo, porque pensé que ya no me amaba. A veces no teníamos coito por dos o tres meses. Y un tiempo, duramos un año sin estar en la intimidad. En fin, siempre me daba cualquier excusa para no tener relaciones sexuales. Yo no me podía explicar nada, no sabía lo que estaba pasando con él.
La depresión clínica, la mayoría de las veces termina con el apetito sexual de los hombres, y a él, le afecto mucho en eso, y cuando pasaba una crisis depresiva no podía hacerme el amor. ¡Rayos!, hasta este día no me explico
¿Por qué me lo oculto por tanto tiempo?
¿Por qué permitió que yo pensará lo peor de él?
¿Por qué no me tuvo confianza?
Yo era su esposa y lo iba a comprender. Y si él me lo hubiera confesado desde un principio, yo no hubiera pensado lo peor, al contrario, lo hubiese apoyado, lo hubiese sabido comprender y no lo hubiera dejado sufrir solo.
¿Te imaginas?...él sufrió, creo que sufrió más que yo.
¡Pero qué egoísta! No supo compartir su pena conmigo. ¡Porque rayos tuvo que ocultármelo!
Hasta el día de hoy, no me lo he podido explicar....
Después, ya que vio que su matrimonio iba de mal en peor, hasta entonces me lo dijo
¿Pero para qué?...
Si el amor que yo le tenia se fue saliendo de mi corazón con cada lágrima que por las noches derramé por él. Así es, poco a poco dejé de amarlo, después me acostumbre sabes. Después mi cuerpo ya no lo deseaba tanto, después me acostumbre a todo. Y cuando me dijo la verdad me llevó con su médico, el médico que siempre lo ha tratado, allí me explicaron todo y punto por punto las consecuencias de esa enfermedad silenciosa. ¡No lo podía creer!
Es algo tan serio y él me lo oculto por tanto tiempo;
él sufrió en silencio, los dos sufrimos en silencio, él, por sufrir solo su enfermedad, y yo, por pensar que ya no me quería. ¡Qué ironía! ¿Verdad?
Se fue el amor, se desvaneció con cada lágrima que por él derramé. ¿Y él? ¿Qué paso con él?...Creo que él se quedo sufriendo más que yo.
Después de tantas crisis nerviosas, su especialista por fin encontró un buen medicamento que lo estabilizó. Lo puso en un tratamiento que hasta ahora le ha ayudado muchísimo. Le receto la droga conocida como PROZAC.Y ahora él está mucho mejor, tiene mucho tiempo que no sufre una crisis nerviosa, severa, y su virilidad está mejor que nunca, solo que ahora soy yo quien evita tener intimidad con él. Ahora mi cuerpo ya no lo desea, y mi corazón ya no lo ama. Duele mucho eso sabes, porque lo quiero, lo quiero mucho, es un hombre muy bueno y siempre lo he respetado, pero una cosa es querer y otra cosa es amar profundamente.
¿Sabes?, lo de él, es hereditario. Su abuelo sufrió de eso, y lamentablemente en los tiempos de antes los médicos no sabían mucho sobre esa enfermedad, y su abuelo nunca estuvo en tratamiento. Su familia pensaba que así era él, con un carácter agrio y variable, y nunca le dieron importancia a su enfermedad, se dieron cuenta de la gravedad del caso muy tarde, cuándo su abuelo se suicido.
Tu cuñado por mucho tiempo me dijo que sin mí, sin su familia, él no podría seguir viviendo. Y siempre he temido eso sabes, no sé, tal vez solo sea un chantaje por parte de él, pero también, nunca tomé a la ligera su advertencia, porque hay muchas personas que se han quitado la vida en un momento de crisis, y por eso, y por mis hijos, nunca me he atrevido a dejarlo.
Hace un buen tiempo atrás, después de haber conocido al Chileno, yo le dije toda la verdad a tu cuñado, realmente no podía seguir ocultando las cosas, mi conciencia no me permitió seguir callando. Y le dije que ya no lo amaba, y que era mejor que cada quien siguiera su camino. Yo estaba decidida a dejarlo sabes, pero no pude ¡No pude!...sus lágrimas me lo impidieron, su suplica me detuvo, y fui cobarde, no me atreví a dejarlo. Y me dijo que haría todo lo posible para que yo lo amara de nuevo;
¿Pero cómo? ¿Cómo se puede amar de nuevo a la misma persona?
¿Y cómo se le puede ordenar al corazón que ame a alguien?
Creo que cuando el amor se acaba, es para siempre. Y le dije que si él quería seguir viviendo en el engaño, yo me quedaría con él. Pretendiendo, pretendiendo algo que por mucho tiempo dejo de ser. No peleamos sabes, ya no hay más nada que pelear, vivimos en paz, y ya me acostumbre a vivir así. Los dos somos felices a nuestra manera. Y hasta la fecha de hoy, sigue intentando conquistar de nuevo mi corazón. Y yo, ante las circunstancias, sigo pretendiendo ser feliz a su lado, para no hacerlo sufrir. Pero en realidad, creo que él sabe muy bien que ya no le amo y que no soy feliz. Evito estar con él en la intimidad, lo más que puedo, y nunca le he sido infiel. Tal vez por cobardía más que por amor propio, no sé porque, pero siempre le he temido a la infidelidad, creo que por eso acepté
la relación a través de Internet con el Chileno, porque no había peligro de ser infiel físicamente, y aunque sé muy bien que también es pecado ser infiel con la mente, ante los ojos de Dios eso es pecado, pero si es pecado enamorarme y querer tener una ilusión en mi vida, entonces, que Dios me perdone por haber sido infiel...
Soy mujer, y como tal, sentí, y siento la necesidad de sentirme amada.
Y en un momento, me sentí amada por el hombre que conocí a través de Internet. Ahora hermano, ésa relación ya no existe, te lo puedo jurar por lo más sagrado y lo más sagrado para mí, son, mi madre y mis hijos. Así que te puedes quedar tranquilo, esa persona y yo, no hemos tenido comunicación por mucho tiempo, ya no hay peligro de nada, porque mi corazón ya no puede amar a nadie más, las desilusiones han terminado con mis ilusiones, y realmente, yo no creo en la mayoría de los hombres. Creo que en eso, tú y yo nos parecemos mucho, ¿verdad?, así como tú no crees en la sinceridad de las mujeres, yo también no creo en la sinceridad de ustedes los hombres. Tú siempre has estado en contra de la mujer, siempre has dicho que casi todas las mujeres somos infieles, pero quiero que sepas algo querido hermano, qué si ustedes los hombres no dieran motivos para que la mujer busque en otro hombre lo que ustedes a veces en casa nos niegan, nosotras las mujeres nunca seriamos infiel, y hablo en diferentes aspectos, porque la mujer no solo necesita al hombre en la cama, también necesitan de la ternura y atención de su marido. Sinceramente, creo que las mujeres llegan a ser infiel solo por amor, sin embargo, ustedes los hombres se entregan a cualquier mujer solo por el placer, y por decir que son muy machos.
Asimila muy bien estas líneas, hermano...
Si una mujer es plenamente feliz en su hogar...¿Qué puede buscar en otro hombre?
Cuando un hombre mantiene feliz a su mujer en su casa, es muy difícil que esa mujer le sea infiel, al menos que esa mujer sea una mujer sin escrúpulos y sea infiel por naturaleza. Recuerda, que nadie va en busca de pan, cuando en casa se tiene suficiente manjar.
Aquí he tenido varias oportunidades de serle infiel a tu cuñado, y creo que para ser infiel, se pude ser en cualquier parte, ¿pero para qué?
Si después me sentiré ¡sucia!
Si un día me llegará a enamorar en mi vida diaria, creo que tal vez sería capaz de entregarme por amor, y creo que el amor lo excusaría todo. Pero para ser infiel solo por un deseo de pasión momentánea, por eso no, no valdría la pena. Porque la pasión y el placer son tan solo momentos de felicidad pasajera, pero el verdadero amor es limpio, y se da, pausadamente.
Te has quedado boquiabierto, ¿verdad?, ahora sí, júzgame, ahora si puedes juzgarme, no sé como seré juzgada por ti, pero temo que te defraudarás
de mi persona, porque pensarás que no fue culpa de tu cuñado de que las cosas pasaran así. No, no fue culpa de él, de sufrir esa enfermedad tan cruel, en fin, sé que no es culpa de tu cuñado, pero entonces...
¿Quién tuvo la culpa?
La culpa fue del destino que nos jugó esa mala pasada.
Lee bien el escrito titulado....Nunca más, en ese escrito podrás leer mi realidad.
Bueno, creo que me he extendido mucho, ahora ya sabes muchas cosas de mi vida intima, cosas que ni mis hermanas, allá en México, saben de mí. Nunca me ha gustado preocupar a nadie con mis cosas, y mis confidentes, hermano mío, son las letras. En ellas siempre desahogo mis penas;
¿Tal vez confió mis nostalgias en ellas, porque ellas nunca podrán reprocharme nada?
Saludos a toda la familia, y recuerda, así como juzgas a los demás, serás juzgado.
Palabras del alma
13/Nov./2005
Martha Humphrey
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