Cuando Dios me llame a su lado
Anoche conversé con mi corazón
y le pregunté si le teme a la muerte
¿Y saben?
Mi corazón me contesto que no,
que la muerte no le causa ningún temor;
entonces le pregunté
que cual es su temor más grande
Entonces mi corazón
me contestó con pausa y me dijo...
Mi temor más grande es ser olvidado
por mis amigos y mis seres queridos
después de mi partida.
Por eso, y hoy que estoy con vida
les presento mi legado;
Y si un día ustedes se dan cuenta
que los días se hacen semanas,
y las semanas se convierten en meses
y los meses se vuelven años
Y ustedes no leen mis humildes líneas,
eso indicará que he partido de esta tierra
y no será porque yo los haya olvidado;
y cuando ese día se llegue
les pido por favor, que no me olviden.
Recuerdenme como he sido siempre,
con mis defectos y virtudes.
Con mi risa y con mi llanto.
Con mis triunfos y fracasos.
Con mis ilusiones y decepciones.
Recuerden también, que cuando amé,
amé completamente,
y cuando brindé mi amistad
se las brindé incondicionalmente.
No se les olvide que mi corazón un día
también fue colmado de felicidad.
Y que siempre soñé con un mundo
sin guerras,
un mundo donde todo
fuese paz y felicidad.
Un mundo donde no exista la pobreza.
Un mundo sin maldad.
Un mundo donde se pueda vivir
en perfecta armonía.
Cuando el señor me llame a su lado,
yo, ya les habré dejado estipulada mi herencia,
la herencia que les dejo
no consiste en oro ni plata,
ni en diamantes ni perlas preciosas,
mi herencia es...
Recordarles desde el más allá
que deben vivir con amor.
Con paz interior.
Convivan con su dicha.
Con la felicidad que mora en ustedes.
Con paciencia.
Traten de hacer realidad sus ilusiones.
Compartan sonrisas con los demás.
Sean sensibles.
Guarden la cordura en los momentos más difíciles.
Nunca se olviden de convivr en armonía;
porque todos los sentimientos positivos
de los cuales el espíritu se alimenta;
todo eso es lo que nos hace libres de maldades.
Y es lo que deben de atesorar siempre en sus vidas.
Recuerden muy bien, todos pueden ser
beneficiarios de ese sencillo
pero primordial patrimonio,
un patrimonio que Dios por bondad
nos ha dado a todos.
El que guste de esta sucesión de bienes
solo tiene que extender sus manos
con el corazón abierto
y podrán gozar plenamente
de esa maravillosa riqueza.
Cuando el Señor me llame a su lado
desde donde yo esté los recordaré por siempre,
y por ustedes desde allá, clamaré una oración
para que el Creador bendiga sus vidas.
Palabras del alma
Martha Humphrey
Derechos reservados©
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Cuando escribo
Cuando escribo, mi corazón
desahoga sus penas.
Y mi alma se convierte
en un remanso de paz.
Siempre y antes de escribir
cierro los ojos como un ritual divino
para concentrarme en la escritura.
Dios inspira mi alma,
concibiendo así,
mis dicciones claras.
Cuando escribo,
el tiempo se detiene a mi alrededor.
Y mis oídos se vuelven insensibles
ante el ruido que provocan los demás.
En el momento de escribir
solo me importan las letras.
Y mi corazón va sintiendo
cada línea que mi puño escribe;
y así, concentrada en la escritura
nace la poesía
que yo nombro palabras del alma
Si tan solo con un mensaje de amor
se pudieran exterminar las guerras
y se erradicará la pobreza
El objetivo de todos
los poetas sería escribir
segundo a segundo.
Yo quisiera cambiar
el mundo para bien, pero no puedo,
al escribir solo me queda
la esperanza
de tocar un corazón.
Y si mis dicciones
atenúan el sufrimiento
de un alma melancólica como la mía,
con eso habré ganado una batalla.
Cuando escribo,
mi corazón desahoga sus penas
y mi alma se convierte
en un remanso de paz.
Palabras del alma
Nov./19/2006
Martha Humphrey
Derechos reservados©
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Niña de barro
Niña de barro
Y de corazón humano
¿Por qué en tu vida
existe tanta tristeza?
¿Y por qué de tu rostro fluyen
lágrimas de sangre y hiel?
¿Por qué de tu pecho
mana el desaliento?
¿Y por qué en tu horizonte
se palpa tanto sufrimiento?
Niña de barro y de corazón humano
no llores más por tus adversidades.
Mira hacia el cielo y clámale a Dios
justicia divina con mucho fervor.
Entregale a Él
tu eterna nostalgia.
Y siembra tus penas
en jardín de fe.
Alienta tu agobio con una sonrisa.
Y vive tu vida con mucha esperanza.
Quizás mañana la felicidad llegue a ti.
Y quizás sonrías en el alba y el ocaso.
Niña de barro
y de corazón humano
unge tus penas en oleo sagrado;
y mañana cuando seas feliz
recuerdes a la niña
que las penas esculpieron
en una estatua de barro y hiel;
y que a pesar de todas
sus adversidades
siempre mantuvo
un corazón humano.
Un corazón que llora y sangra
por todo el dolor y el suplicio ajeno.
Palabras del alma
Martha Humphrey
Derechos reservados©