Desde el otro lado del mar
yo te mando mis saludos.
Te los mando con cariño
en éste día de las madres.
Desde aquí te mando un beso
y un fuerte abrazo fraterno,
deseándote un feliz día
Colmado de bendiciones.
¡Feliz día de las madres!
mi gran amiga del alma;
Que Dios te proteja siempre
Y a tu familia también.
Son mis deseos sinceros
que fluyen del corazón,
recordándote en mi presente
y a través de la distancia.
Recibe estas flores virtuales
que busqué con gran esmero,
espero que sean de tu agrado
Te las mando con afecto.
Amigo, acompaño tu dolor con el mío
Y tus lágrimas que se mezclen
con mis lágrimas de sangre.
Acompaño tu soledad con la mía
y que tu llanto se haga menos
con esta nostalgia que ahora siento.
Te acompaño, amigo mío.
Te acompaño
porque yo también he saboreado
la amargura de la vida
Y sé muy bien como pesan las penas.
Vi a mi padre por última vez
cuando tenía 16 años.
No crecí con su calor ni su cariño
Y también me quede anhelando
sus sabios consejos.
Te acompaño amigo.
Acompaño tu soledad con mi dolor
Y que tu pesar se haga menos
al saber que otros sufren como tú.
Ya no llores más, se fuerte
y no consumas tu energía en la desdicha.
Ahora se fuerte y muy valiente;
Y verás que algún día la vida,
te va a compensar tu tristeza.
Mi amigo, mi querido y fiel amigo,
así tienen que verte mis ojos.
Así tiene que verte mi alma.
Así tiene que verte mi corazón,
como a un amigo fiel;
un amigo que se aferra a su razón.
Una razón que lo atormenta
dejándolo exhausto
y sin convicción.
Amigo, mi querido amigo,
gracias por aceptarme en tu vida,
gracias por darle un poco de luz
a mi oscuridad.
Los ojos de mi alma te ven
traspasan sin miedo tu ser;
y lo que mis ojos han visto
es algo maravilloso,
¡tremendamente hermoso!
Lo que mis ojos del alma ven
no lo habían visto por mucho tiempo
en otro ser.
Amigo, mi querido amigo
¿Recuerdas nuestra noche mágica?
Fuimos, tú y yo, tú y yo,
bajo una constelación
espectacular de estrellas;
reímos y lloramos al unísono
como dos niños desamparados.
Tú y yo, unidos por caudales de sueños,
sueños rotos, y otros realizados.
Tú y yo, dos corazones heridos,
dos corazones que sangran,
dos corazones que claman
por una ilusión.
Tú y yo, navegantes a la deriva,
navegantes que naufragaron
en el Mar de un destino perdido.
Tú y yo, almas solitarias,
corazones vagabundos,
almas unidas por el dolor,
corazones unidos por la soledad.
Tú y yo,
caminantes de la misma encrucijada,
perdidos y hambrientos, anhelando
encontrar el camino a la felicidad.
Tú y yo, náufragos sobrevivientes,
náufragos de espíritus fuertes,
náufragos que sobrevivirán
ante toda adversidad.
Tú y yo, unidos por la magia de la noche,
hicimos del momento un sueño,
un sueño que jamás podré olvidar.
Te regalo una flor,
la he cortado en
el jardín de la ilusión
Sus delicados pétalos
todavía están impregnados
del sereno cristalino que dejó
la majestuosa noche.
Ésta linda flor la he traído
del jardín de los sueños
Su exquisita fragancia
trasciende más allá
de la neblina
que empaña la felicidad.
Toma ésta hermosa flor
la deposito en tus manos,
para cuando el dolor
y la tristeza apague tu alma
admires su colorido
y percibas su fina fragancia.
Mis manos cortaron ésta bella flor
la fui a buscar al jardín del consuelo
Para que su esencia te llene de alegría
en tus momentos más difíciles.
¿Te gusta ésta flor?
La corté en el jardín de la realidad
Observala, percibela,
y admira su hermoso colorido
cuando tu corazón
se llene de nostalgia.
Te regalo ésta bella flor,
te la regalo con todo el cariño
que ha fluido
de mi humilde corazón.
Ella vive, si, ¡ella vive!
Sigue viva en todos
los corazones que la amaron;
su esencia sigue viva
en el seno de su hogar
y en todas las poesías que escribió.
Sigue viva en su canción
más preferida,
y en la brisa fresca que acaricia
el rostro de su padre.
Gisela vive en las aguas
cristalinas de un río,
en el corazón de sus amigos
y en la fragancia de las flores.
Vive y seguirá viva
en el corazón de sus padres
y siempre será recordada
con mucho cariño.
Gisela no murió, esa niña linda
se convirtió solamente en una estrella
Y desde donde está
alumbrará para siempre el camino
de todos sus seres queridos.
Un día,
le pregunté a un gran hombre
¿Quién es Gisela,
esa niña linda, la gran poeta?
El buen hombre me contestó,
algún día sabrás quien fue ella.
Y hoy, precisamente hoy,
me he enterado quien es Gisela;
Ella fue y seguirá siendo, su hija,
la niña de sus ojos,
la que ahora está allá arriba
compartiendo su alegría
con los ángeles del cielo
y dibujando sonrisas
más allá de las estrellas.
Amigo HERBERT:
ya me di cuenta quien fue Gisela
y sé que desde donde ella está
un poema le escribirá;
con sus letras le dirá
que desde el cielo
ella lo seguirá queriendo
Hasta que un día
Dios reuna sus almas.
Cual gaviota remontó su vuelo
y cual gaviota, con sus alas
desde allá lo cubrirá,
para protegerlo siempre
con su infinito amor.
¿Quién soy? Hola a todos: Bienvenidos a palabras del alma, un lugar donde los sentimientos se han transformado en letras. Mi nombre es Martha Humphrey tengo 44 años de edad, soy mexicana pero actualmente radico en Canadá. Mi blog inició el día 14 de agosto del 2006 Y seguiré en pie escribiendo siempre para ustedes mis lectores mientras Dios y el tiempo me lo permitan. Muchas gracias por seguir visitando este humilde espacio, agradezco de todo corazón sus visitas y comentarios. Reciban un cordial saludo a través de la distancia y un fuerte abrazo fraterno.
Sinceramente... Martha Humphrey