Poema de un poeta Venezolano
***El cofre de mis recuerdos***
Querida Martha, te escribo,
en esta noche fría y lejana
donde la Luna de estrellas se engalana
y de poemas late mi corazón vivo

Para decirte sin ataduras en mis dedos
La falta que le haces a este gitano
Que no deja de sentir aun en sus manos
Como eliminaste de mi piel los miedos

De amar y sentir de nuevo,
De jugar a vivir con ilusiones,
De hacer de estos hastíos un juego
De cantar mis serenatas y canciones

Y solo tú sabes como hada que eres,
Sabia mujer con labios de carmín,
Que las espinas de este jardín
Son las flores de mis atardeceres

Pues vienen jugar conmigo
Aquellos sueños que crecían indolentes
Y que me servían de abrigo
Cuando a la vida me enfrentaba inocente

Pero ya no hay sueños ni ilusiones,
Ya las Princesas y las Hadas
Por fin han encontrado su morada
Y soy un caballero sin dragones

Y de las serenatas aquellas
Que cantaba alegre en la madrugada
Se han ido a dormir con las estrellas
Y me ha dejado la noche desvelada

¿Es así como queda el deseo
Enjaulado en las paredes de mí pecho?
Si hasta Icaro se fue de paseo
Y en su rebeldía chocó contra el techo

Y para colmo de males
Cuando te piden respuestas
Acerca de aquellas puertas
A la que pusiste cristales
Te dicen, con alegría en flor,
Que la realidad suspira
Según a través del color
Del cristal con que se mira

Esas cosas te van diciendo
No se con que intención
Pero, si la vida voy viendo,
¿Que gracia tiene ser pintor?

Si son tres los tesoros buscados
En el camino de la vida:
El amor de los enamorados
El que nunca deja herida

La amistad más allá de las letras,
La que vence la distancia del olvido,
De la que hablan tantos poetas
Y nadie nunca ha conseguido

Me falta el ángel aquel
El que juega con guerra y con paz
El que nos enseñó a amar
Desterrándonos del Edén

No se si con estos escritos
Una lagrima arranco de tus ojos
Pero, sabes?, aun me sonrojo
Al pensar en el amor infinito

Pues de tanto dar estoy vacío,
De tanto buscar estoy cansado,
Y si en mi pecho el calor era hallado
Hoy me estoy muriendo de frío

Ya no puedo si sentarme a escribir
Cuando era una pasión insurgente,
Y de latidos se iba en torrentes
Este deseo de vivir

Y de soñar y de cantar,
Pero ya ves, me ha tocado,
Creo que es como un final
Cuando no puedes ser un pecado
Pues, eso soy, Martha querida:
Un ángel en abierta rebeldía,
Que quiere soñar más allá de la vida,
Que quiere soñar bajo la luz del día

Pero cuando estoy muy lejos
Buscando molinos de viento
Me llaman a través del espejo
Y sin más ni más, me despierto

Y ya escoger yo no puedo,
Me traen de nuevo a este lugar
Y lo que antes era tan solo un juego
Es ahora respirar bajo el mar

Y me resigno a quedarme mudo
Frente a las sombras que me embisten
Pues hace rato que el de la figura triste
Guardó su espada y su escudo

Pero no creas, amada lectora,
Que todo es una nube gris,
Pues aun mi alma añora
A la mujer que me haga feliz

La que en su vientre lleve un día
Sin sombras en su mirada
El cantar de la rebeldía
Que tiene en mi pecho su morada

Y que se diluya en un trío
Lo que antes era uno
Y que al amor sea un río
Donde el hastío tenía su puño

Y que mirando hacia atrás
Todo sea solo recuerdos
De los que se lleva el viento
Como estelas en el mar

Voy a dormir, Martha querida,
Mañana es otra promesa
De que sea una mejor vida
Aunque mi alma esté presa
Autor David Himmeros


markhus dijo
Bellissimo poema....me encanta tu blog
Enhorabuena
14 Octubre 2006 | 11:39 PM