Cuando un ser querido se va
nuestra alma queda quieta
y en una melancolía total reposa
cual sarcófago de piedra

Y queda sin premura al regocijo
por el ser amado que se fue
a morar al valle de los sueños

Cuando un ser querido se va
El día se torna en noche
Y la noche se convierte
en implacable pesadilla

Cuando un ser querido se va,
la sonrisa se vuelve llanto
y los sueños se derrumban
cual castillos de arena frágil

Cuando un ser querido se va,
las fuerzas nos abandona
Y queda el alma sumergida
en total oscuridad.
Palabras del alma
Febrero/04/2006
Martha Humphrey
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