Pon tu corazón en mis manos
Si tú quieres,si tú lo anhelas,
puedes poner tu corazón en mis manos.
Prometo cuidarlo con esmero
y con terneza mimarlo
hasta el ultimo suspiro de tu vida
Quiero curar las heridas
que le hicieron sangrar una vez.
Atrevete,no temas,
vuelve a confiar como ayer
No permitas que las decepciones
apaguen tu vida,
no permitas que el desengaño
empañe la luz de tu corazón.
Si tú quieres,si tú lo anhelas,
yo podría entregarte
con ojos cerrados mis deseos
Deseos de volver a querer como nunca
Y confiar otra vez en el amor.
Palabras del alma
mayo/16/2008
Martha Humphrey
Derechos reservados©



Juan dijo
Hola Martitha, he regresado nuevamente, te busco en el olor de esta oscuridad cuando ha sido bañada por la lluvia, en el chasquido de mis labios cuando sostienen la noche, por muros, por puertas, lleno de calma buscándote en la brisa que roza mis ojos, buscándote entre las nubes que inventan tu rostro con paciencia, buscándote mientras la noche se espesa y todo es una sucesión de máscaras sin ninguna señal reconocible, he aprendido más, se que te he llegado al alma y la primavera repite su danza, estas en mi pensamiento mientras mi esperanza la alimenta tu aliento, he abastecido a mi soledad con tu luna que ya me va extendiendo tu caricia, ya abordo la noche en tus labios cuando el cielo me gime reconociéndome, mi mano es como grito gastado por el viento, mi frente ha perdido su temblor nocturno porque no hay arrugas que indiquen el apoyo de tu cuerpo, estoy despierto, pertenezco a tus labios cuando la noche los dardea con su brillo al nombrarme inventado una distancia como la niebla de tu respiración ante un espejo, el empañamiento que el fondo de mi corazón no necesita, la serenidad de la luz me hace sonreír cuando el olor a tu infinito arrecia, lo sé de pronto, dejo que la noche se descargue de su sentencia, me deslizo por mi sonrisa y espero un gesto en tus ojos, no me basta volverme hacia tus labios y verlos a lo lejos, ¿dónde está tu sonrisa que podía tocarse?, tus labios son como un guante gastado que ya solo coleccionan vacío, oigo el sonido de la luna reflejado en el agua mientras la luz de las estrellas construye un techo a nuestra distancia, el reposo me sonríe como puta en su tarea, dispuesta como si te acomodaras en la luna tu vientre es visitado por un relámpago, en tus muslos aun hormiguean unas ultimas caricias, tus canciones me canta amartillando el corazón como el cielo antes de la tormenta, eres como una selva con luna, con unos labios cuyo brillo salpica, tienes la frescura de la nube que le pide al viento que con él se la lleve, es en tu piel donde la noche viene a extender sus mapas, quiero apretar tu mano clara jerarquía de unos dedos patrimonio de la seda, testigos de un contacto, embellecida como el rastro de su caricia a mi vida y a mi piel, mano que va como sonrisa, como boca de cinco labios por hombros, cuello y espalda cuando la luz del sol parece estar pensando en tu vientre cruzándolo por una secuencia de infinito, desnuda tienes que ser como una estatua de la naturaleza, más blanca que el sollozo de un ángel, más viva que la sonrisa del sol, en tus muslos separados como la terminación del anochecer quiero citarme con su origen, esa humedad de universo, esa palabra final encontrada mas llena de gracia que un hoyuelo en la mejilla, más dulces que la orilla de un estanque donde la redondez del mundo recobra sentido, ese instante donde el infinito es la obra de los que se aman, cuerpos nocturnos enlazados, artífices de la memoria y del deseo de la memoria cuando la noche desnuda la oscuridad y tu estas ahí, cada letra en su sitio para hablarte, cada letra es una palabra para acercarme a ti, es otro modo de tomarte por la cintura cuando tu mirada y el atardecer son la misma cosa, cada palabra te revelará otra palabra, el silencio que vas oyendo se parece al calor de mi mano posada en tu cuerpo, el silencio de mis besos sacuden la estructura que vacila dentro de tu cuerpo, los túneles donde la memoria se debate atrapada a la verdad oblicua de tu alma, porque tuyo es el panorama que contemplo, te vas extendiendo en mi pecho con la misma soltura con que amanece, tu lejanía se acerca a mis actos como si de repente anocheciera y la luna boca silenciosa de la noche es otra caricia intentada, recuérdalo todo, es una forma de haberte amado, a veces tu ausencia forma parte de mi mirada y mis manos contienen la lejanía de las tuyas, a veces tu ausencia aparece lentamente en mi sonrisa igual que una mancha de aceite en el agua, yo amo esta caída de la tarde en tu corazón, las primeras brisas del aire, tus ruinas y tu esplendor, el sol de tus pechos cuando estas en algún sitio que a tus ojos comienza, cuando sientes el temporal que hay en mis letras cuando se desnudan, cuando tiemblas al roce de mis palabras, entonces te amo, esta noche yo te siento apoyada en mi corazón, un ligero temblor del lado de la noche, un silencio traído sin esfuerzo al despertar mis labios, siento tus ojos cerrados formando parte de la oscuridad, yo sé que no duermes como no duermen los que se han perdido en el mar, esta noche hay algo tuyo sin mí aquí, tu fotografía que me mira desde donde no estás, desde donde dejas tus ojos para mirarme, la única fotografía tuya que ahora tengo, es esta oscuridad, tu amor parece sentado en el sitio en que nada recuerda ni sabe, mi rabia extiende su reinado, cuando me doy cuenta que el dolor no es la piedra de toque en mi infinito, espero la señal en la noche en tus manos, retengo la respiración como si fuera un secreto respirar, cada ruido proyecta en si mismo el lado de tu silencio, la obstinación inconfundible de los primeros temblores es un ejercicio alrededor de mi vehemencia, soñando tu rostro como una anticipación de la noche, pero no basta ensayar tu rostro en una palabra, buscar tu rostro en una mirada, acariciar un cuerpo en cuya blancura la noche no es concebida, no basta respirar como si fuera cierto que así se respira, como si el aire tuviera la forma de mi sueño, no basta, y el silencio levanta la cabeza y me mira con el esfuerzo con que el amanecer desarma las estrellas, la noche está vestida por la respiración de los que duermen o sentada junto a los que buscamos dentro del corazón hasta el alba, ahora lo recuerdo todo, son recuerdos en ese viaje que la mirada sostiene todavía, todo aquello que respira en nosotros, todo aquello que pone su peso en nuestro corazón, su luminosa y quieta avalancha, su pesada gota de vida humedeciendo ciertas entradas de tu alma, ciertas cavidades donde el deseo y el recuerdo comparten sus talleres, todo aquello que pone por un momento su otra parte en nosotros, la blancura de tu cuerpo que tiene que ser como un hermoso deshielo, la luz del sol se posa en lo que sentimos al otro lado de un beso y todo aquello que nos une en nuestra lejanía, en mi habitación que gira como un animal herido, en mi habitación en silencio, la cama inmóvil, a la deriva de si misma, por la ventana entra esa luz de enfrente, esa luz blanca que me revela tu desnudez, y yo escribiendo estas palabras, una junto a la otra, asomado a la ventana volviéndome hacia ti te hablo de la noche, me desnudo, respiro tendido, abro los ojos, mi cuerpo es cal viva, la mirada exacta como la noche y mi corazón latiendo como si retocara su respiración, apretándome con tu mirada, la interpretación de lo esperado, la razón estropeada por el calor de la realidad, tomo como excusa la acción, la maniobra de mi apetito arañando mi esqueleto, seamos dos piezas móviles en la teoría de la realidad, la entrada en escena de la imagen en movimiento, apago la luz me deslizo en la cama y a mi lado mis deseos no se duermen, curioso espectáculo el de los impulsos contraídos, el silencio es letal como el que se exhibe después de un chiste malo, un curioso espectáculo deambulando por mi cama, todos los términos determinando la unidad en el esfuerzo, el grito de reconocimiento en el instante en que mis ojos se disparan, la emoción disparada que nos une y nos atrae, el ave del deseo volando en circulo, las cantidades de calor entregadas para regir en todo lo que nos atrae, las variaciones que corresponden a tu gesto pálido me anuncian el mordisco gaseoso y un beso, qué mirada la tuya capaz de hacer olvidar y recordar, mirada capaz de dejarse llevar por la luz sin oponerle sombra, tu gesto hecho como para que eche raíces, solo con tu ternura puedes descifrar el monstruoso desafío de lo indudable, sabes que se que sabes que a mi corazón le falta su otra mitad, creo que ya puedo besarte…
17 Mayo 2008 | 09:03 PM