En un burdel
En los burdeles de antaño,
en los de hoy
y en los de siempre
El hombre comprará caricias
y besos de bellas chicas.

El hombre ¡Dios mío!
el hombre,
por el placer se apasiona
Y aunque tenga a su dama en casa
él buscará otros brazos
para sentirse muy macho.

En otras mujeres buscan,
lo que en su casa les dan
Y no conforme con eso
en otras buscan pasión.

En un burdel pierde el hombre
su dinero y su prestigio
Y a veces lo pierden todo
por su maldita lujuria.

En los burdeles encuentran
mujeres que son quimeras
Y que a cambio de dinero
otorgan caricias falsas.

Desde el principio del mundo
el hombre se ha inclinado
por su execrable lascivia.

Y aunque en su hogar tienen todo,
él siempre anhelará
el amor comprado
de un inmundo prostíbulo.
Palabras del alma
Martha Humphrey
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