En la cuenca de mis ojos
Van mis penas desfilando al infinito,
muy gallardas las fulanas al marchar
Harapos grises, malolientes
llevan puestos,
mas no me importa
¡Que se vayan de una vez
ya no las quiero!
Todavía hacen eco las angustias
cual poesía surrealista en el vacío
Efusión de vida amarga
en los instantes,
de nostalgias
sucumbidas del ayer.
En la cuenca
de mis ojos se denotan,
apesadumbradas,
muy intensas entre si...
Por mucho tiempo han lamido
sus heridas
Y ya es tiempo
que se olviden del sufrir.
Palabras del alma
oct/30/2008
Martha Humphrey
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