Comentario que hice un tiempo atrás,y que al leer diferentes blogs,creo que será útil a otros,y hasta a mi misma.
Antes que nada,quiero darte la bienvenida a este mundo bloguero donde a veces podemos encontrar un aliciente,que,de alguna manera u otra,nos ayuda a sobrellevar las asperezas que a veces interfieren con lo que todo hombre anhela,la felicidad.Y aunque la felicidad es totalmente efímera,la tenemos que disfrutar plenamente cuando y cada vez que la podamos tener en nuestra existencia,y porque no,también tenemos que poner de nuestra parte y buscarla cuando ésta a veces se nos "esconde",por decirlo así.
Y bien,yo me pregunto,¿quién vive en cordura total? Creo que cada ser humano tiene un ápice de insanidad mental,pero cuando el matasanos nos dice con pelo y señas la complejidad de nuestros padecimientos es cuando nos lo creemos del todo,pero ojo,no siempre lo que nos dicen los médicos es una verdad al cien por ciento,por eso es bueno tener en cuenta que los médicos se pueden equivocar y no está de más buscar segundas opiniones para no caer literalmente en esa profundidad tan gris del primer diagnostico.
Con todo esto te quiero decir que a veces la felicidad está más cerca de nosotros de lo que creemos y que las cosas más pequeñas son aquellas que tenemos a nuestro alrededor y que a veces pasamos desapercibidas porque las hemos subestimado.
Es bueno que sigas las indicaciones de tus médicos,pero también recuerda que uno conoce su cuerpo mejor que nadie,y si un antidepresivo contrarresta tu depresión,la naturaleza también puede ayudarte a que veas el mundo de diferente manera.El Sol,el aire fresco,el olor de una flor,el trinar de los pájaros,un cielo azul,un lago,un río,o mar,así como una caminata por el campo,o simplemente el silencio de tu habitación pueden ayudarte a sentirte mejor.No te rindas y cuando sientas que no puedes con tu melancolía,busca la compañía de alguien que sepa escucharte.
Te dejo aquí un fuerte abrazo fraterno,y un beso grande a tu corazón.
Sinceramente...
Martha Humphrey



apetitto dijo
La melancolía no deja de ser bella, aunque duela.
Un beso, Martha.
15 Agosto 2010 | 05:27 PM